Precauciones para niños y bebés en verano

En verano, las altas temperaturas, los cambios en la alimentación y los horarios y la exposición de la piel bajo el sol, entre otros, son factores que afectan especialmente a los niños entre 0 y 3 años. Si no tomamos las precauciones adecuadas pueden sufrir dermatitis, golpes de calor o pillar hongos.

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Tomar el sol de manera segura

La exposición solar debe realizarse de forma gradual, aumentando poco a poco el tiempo que se está al sol y teniendo en cuenta que en un día cubierto, aunque parezca que las nubes nos cubren y protegen de los rayos del sol, la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemar la piel. Hay que vestir a los niños con ropa que cubra buena parte del cuerpo.

Hay que evitar también quedarnos mucho tiempo al sol, sobre todo en las horas centrales del día y hay que buscar sombras en los espacios abiertos. Si no hay sombra, conviene tener sombrillas y usar foto protectores que, según su forma de actuar, pueden ser físicos o químicos, aunque los físicos son los más recomendables para lactantes. El factor de protección debe ser alto, nunca menor de 15 y si se usan en la playa o la piscina, deben ser resistentes al agua y aplicarlo una media hora antes de la exposición al sol. Cuando la exposición es muy larga, deben aplicarse cada 2 horas.

Evitar el contagio de hongos

En verano, los niños pasan mucho tiempo en piscinas y sin el calzado adecuado. Es recomendable mantener una buena higiene e intentar mantener los pies limpios y secos (sobre todo entre los dedos) secándolos bien. Hay que llevar chanclas y cambiarse los calcetines con frecuencia, al menos una vez al día, lavarse las manos a menudo y no compartir utensilios para el corte de las uñas de las manos y los pies.

Cómo actuar ante un golpe de calor

Los golpes de calor son otra de las consecuencias de las altas temperaturas pero es importante diferenciarlo de agotamiento por calor, que es lo más frecuente. Se habla de golpe de calor cuando la temperatura corporal pasa de los 40° C, mientras que el agotamiento por calor se debe a la disminución del contenido de agua, de sales minerales o de ambas. Además, altera el nivel de conciencia y deja la piel seca y caliente.

Para prevenir el golpe de calor hay que evitar la actividad física intensa, así como exponerse al sol a temperaturas elevadas. También es importante que los niños beban agua en abundancia, que descansen en un ambiente fresco, con aire acondicionado o ventiladores y que usen ropa fresca. Si ya es demasiado tarde y está sufriendo un golpe de calor, hay que llevarlo a un sitio más fresco e inmediatamente enfriarlo, aplicándole compresas frías de manera continuada, sobretodo en el cuello, axilas e ingles.

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La eterna duda: ¿es importante respetar el tiempo de digestión?

El llamado “corte de digestión” se trata en realidad de una “hidrocución”: un choque de temperaturas entre el cuerpo, que está caliente, y el agua fría. Éste choque ralentiza la frecuencia cardiaca y puede haber pérdida de conocimiento e incluso paro cardíaco lo que provoca el  ahogamiento. No tiene nada que ver con la digestión, pero si comes mucho es más probable que ocurra. Lo recomendable, por lo tanto, es que antes de entrar al agua refresquemos la piel del niño y vigilar que entre despacio en el agua. En el caso de que se encuentre mal, debemos sacarlo del agua inmediatamente.

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